¿Cómo los limpio sin dañarlos?
Las prendas de piel no se deben lavar como si fueran ropa textil, el cuero y piel al estar por un tiempo en agua sufre daños severos, puede encoger, decolorarse o hacerse rígida. Si tu prenda fue expuesta a agua, seca con un paño el exceso y déjela secar a la sombra. En caso de que se haya puesto muy rígida, frótala sobre sí misma con poca fuerza para intentar recuperar su suavidad.
Las prendas de piel solo se lavan de manera superficial con una esponja suave, jabón de calabaza o franela húmeda, retira el exceso de producto con un paño y ¡está lista!
¡Alarga la vida de tus productos!
Cuando la piel pierde su brillo no es imposible recuperar su estado original, existen productos especializados a base de siliconas para uso exclusivo en artículos de cuero o piel que puedes usar ¡regrésalos a su gloria original!
Usa humectantes con una esponja suave sobre toda tu prenda, frota suavemente hasta que el producto sea absorbido, no es necesario mucho producto, si sientes que aplicaste de más, quita el exceso con un paño seco y masajea bien en la superficie.
Para una mayor protección puedes usar un protectores en aerosol, no solo ayuda contra daños por agua y el medio ambiente también previene manchas graves.
De vuelta al guardarropa
Conserva siempre tus prendas y accesorios en un lugar fresco y dentro de cubrepolvos o porta trajes para evitar su deterioro, el polvo también puede ser un factor que manche o decolore la piel.
Recuerda darles mantenimiento periódicamente, aún que no las uses con regularidad, algunos casos cuando la prenda lleva mucho tiempo guardada o sin usarse se le puede generar humedad (se pone opaca o se endurece).